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Landing page en tu estrategia de marketing

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Las ‘páginas de aterrizaje’ son, como su nombre indica, una web en la que se van a ‘recibir’ a los potenciales consumidores de un producto/servicio que comercializamos. Su principal función es captar la atención de estos y convertir el interés que les despierte en contacto entre emisor-receptor que esperamos acabe convirtiéndose en una relación empresa-cliente.

Las landing page son muy útiles en dos situaciones. Por un lado están las firmas que aún no estaban presentes en internet, que están realizado –o se ponen a ello– acciones de marketing offline y online para darse a conocer de nuevas o bien a un nicho de mercado concreto. Estas pueden apostar directamente por lanzarse a la Red con una web sencilla pero provocativa que cumpla la función de oasis en medio del desierto: de repente nos hacemos visibles a los ojos del posible cliente y este ya no puede vivir sin lo que le estamos ofreciendo.

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Por otro lado están las que ponen en marcha quienes ya están desarrollando acciones de marketing online, quienes ya han lanzado una web y lo que pretenden es volver a posicionarse por un factor diferencial concreto –destacando el servicio, los profesionales, etc.– o simplemente aquellas marcas que quieren tomar impulso con promociones y ofertas o en casos de nuevos lanzamientos. Tanto estas situaciones como las anteriores son las mejores para sacarles partido a las páginas de aterrizaje por lo directo del formato.

Ahora bien, ¿cómo debería ser este site si queremos que consiga alguno de los objetivos ya reseñados? Lo fundamental es que entre por los ojos. Debe ser un caramelo apetecible que den ganas de sacar del papel de manera inmediata. La idea de ‘atractivo’ ha de corresponderse con el perfil de usuario al que nos dirigimos: el tipo de menaje, el lenguaje, el grafismo, las imágenes… Lo que no debe faltar jamás es una exhortación a la acción. Podría decirse que la meta de manera inmediata es conseguir datos de contacto para poder hacerles llegar un mensaje comercial que sí acabe traduciéndose en compras.

Las landing page suelen ser una de las herramientas más efectivas combinadas con el e-mail marketing: se lanza un anzuelo por correo electrónico, un mail donde una compañía anuncia a bombo y platillo algo que supuestamente va a interesar muchísimo al consumidor. ‘Haz clic aquí’, nos sugieren, ‘y…’; un condicional en el sitio precioso en el momento adecuado: “si estás interesado en conocer más…”; “si quieres acceder a una promoción única…” Solo tienen que clickar en el correo y rápidamente aparecerá ante ellos esa página creada específicamente para tal o cual campaña. Esto es lo que se conoce como el ‘call tu action’, la llamada a la acción.

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Esta fórmula puede proporcionar información de mucho valor para la empresa. La lectura más sencilla es conocer hasta qué punto interesa lo que les estamos presentando, en función del tiempo de permanencia en la web, por ejemplo, o del número de visitas, entre otros aspectos. Se recogen datos importantísimos: nombre del internauta, el contacto para pasar a una segunda toma de contacto y esos otros detalles que hayan dado a la hora de rellenar el formulario.

Es un excelente termómetro del que podemos deducir si lo que tenemos que ofrecerles les gusta. En caso de que el balance sea negativo, es fundamental investigar en qué se ha podido errar: ¿Será el contenido en sí de lo que les hemos transmitido? ¿Simplemente el objeto del mensaje no es lo que el cliente potencial está buscando, lo que necesita para satisfacer sus expectativas? ¿O habrán sido las formas, que no hemos envuelto con un bonito papel de regalo lo que teníamos que decirles y este no ha visto interesante hacer ese ‘click’ en el site?

Como suele suceder en prácticamente todas las tácticas de marketing online, la clave está en saber seguir jugando la partida si la landing page ha conseguido su cometido. En el caso de que no haya sido así llega una parte fundamental de todo esto: recurrir a los datos, a las estadísticas, para intentar analizar el porqué se ha errado en el intento. En base a esos errores, nuevas estrategias consecuencia de un aprendizaje siempre tan importante como las victoria que se van consiguiendo.

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